A falta de carreras y, tan siquiera, de jornadas de test, los pilotos de medio mundo están de vacaciones y, para pasárselo bien nada como darles el vehículo que sea para que desfoguen su adrenalina contenida. Por eso el Motor Show de Bolonia cumple a la perfección con ese ritual invernal año tras año.
Después de varios días en los que marcas como Ferrari atrajeron la atención de los miles de visitantes -Fisichella representó a la Scuderia-, ayer fue el turno para que Red Bull exhibiera su poderío.
Allí estaba gran parte de su tropa. Faltaron Vettel y Webber, pero sí estuvo Adrian Newey, que ejerció de piloto demostrando que se le da mejor la ingeniería y el diseño de monoplazas.
El acto estelar fue la carrera de karts entre los profesionales. Diez pilotos se ganaron en las mangas previas el acceso a la final. La pole la hizo el piloto de Toro Rosso, Daniel Ricciardo, pero el australiano se vio superado por el español del DTM Miguel Molina. Tercero fue Liuzzi y cuarto, Loeb, con Carlos Sainz Jr., quinto.

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