Esta pequeña escudería que recibe el nombre de Feber Smart Team contará con un Smart adaptado para los rigores de Sudamérica. Un pequeño buggy con tracción integral y unas dimensiones minúsculas en comparación con los mastodónticos prototipos que surcan la arena en el raid más exigente del mundo será protagonista en una edición que comienza en Perú.
El pequeño vehículo, cuya envergadura es reducida, está alimentado por un propulso de 900cc que desarrolla una potencia de 90 CV. Un motor suficiente para empujar a un juguete que apenas pesa 625 kilos en vacío y que, con carga, alcanzará los 750.
El aventurero que gobernará la nave en tamaña empresa es José Luis Álvarez, cara conocida en un raid en el que ya participó años atrás en moto y en quad. Álvarez guiará esta máquina, monoplaza, a través de desiertos y montaña sin más ayuda que su propio instinto, su experiencia y su conocimiento de la navegación. Sin copiloto a su disposición y sin un vehículo de asistencia que le ayude en los momentos de dificultad, tratará de imponerse en la categoría de buggyes ligeros.
"Serán 15 días de reto extremo", explica Álvarez, al que no le asusta un desafío así. Más cuando ha sabido sufrir el Dakar de verdad, el de la motocicleta o el quad. "Al menos tendré un asiento y un respaldo", añade. Y cuando esté muy fatigado, "pararé en lo alto de una duna, echaré una cabezadita y a continuar; con el quad era peor, tenía que dormir sobre el manillar".
Su intrépido asalto en esta edición no es algo insólito en una prueba que las ha visto de todos los colores. África siempre fue un buen laboratorio de pruebas, un banco de sueños histriónicos.
En sus campamentos han pernoctado Rolls Royce, Citroën 2CV Sahara, Renault 4L, Citroën DS o CX e incluso varios Porsche muy tuneados de suspensiones para soportar los pedregales. Y uno de los ejemplares más extraños, un Jules proto 6x4 Dakar Racer que no duró muchas etapas. Los más recientes, los ciclópeos Hummer de Gordon.

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