Poco alivio le queda a Fernando Alonso tras no haber podido sumar su tercera corona mundial, pero al menos sí se lleva a las vacaciones de Navidad el reconocimiento ajeno y los números que avalan una temporada portentosa. Los jefes de equipo de la F1 le eligieron, de largo, el mejor piloto de 2012, así como la mayoría de rivales y la prensa especializada, incluida la más prestigiosa como Autosport.
El otro consuelo es que, además del mejor, Alonso ha sido el más limpio en la pista junto a Timo Glock. Ni una sola sanción en las 20 carreras, ni deportiva ni económica, ni reprimendas, paradas o paseos por el pit lane. Nada, una temporada inmaculada.
A su lado, el ya tricampeón Sebastian Vettel, al igual que Red Bull, ha sido uno de los más sancionados conocho amonestaciones de todo tipo: reprimendas, económicas, de paso por boxes y hasta después de la carrera. "No tengo milagros. Yo hago de las leyes correctas mis milagros", decía Fernando al terminar una temporada en la que su entorno considera que Vettel aún salió sin demasiadas heridas.
Brasil al margen, antes vino el comportamiento errático del alemán tras el coche de seguridad en Singapur, que se quedó sin sanción y, sobre todo, el bloqueo que Vettel le hizo a Fernando en la calificación del Gran Premio de Japón y que apenas le costó una reprimenda de los comisarios.
"Por fin la FIA ha decidido quien quiere que gane el Mundial", comentó en las redes sociales uno de sus íntimos amigos, resumiendo el malestar por esa acción de Vettel que le costó salir a Fernando muy retrasado y, posteriormente, el pinchazo en esa salida de Suzuka al toparse con Kimi Räikkönen.
Sólo el mexicano Sergio Pérez iguala la azarosa temporada de Vettel, aunque la palma se la llevan el venezolano Pastor Maldonado con 15 sanciones (sumó tres en Bélgica) y el galo Romain Grosjean, no tanto por la cantidad, sino por convertirse en el primer piloto en sufrir una carrera de sanción desde 1994 tras su temeraria salida en Spa-Francorchamps.

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