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viernes, 9 de noviembre de 2012

Motociclismo | La intrahistoria

Cuando las grandes figuras hacían pellas

Agostini o Nieto faltaban si ya eran campeones En Valencia los tres títulos mundiales están ya decididos, pero los campeones saltarán como siempre a la pista buscando el triunfo. Pero no siempre ha sido así en los grandes premios...


Cuando las grandes figuras hacían pellas
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Juan Pedro de la Torre | 09/11/2012
En el pasado, cuando el Mundial de velocidad llegaba a la última cita del campeonato con los títulos ya adjudicados, en ocasiones algunos de los grandes nombres del campeonato no acudían a esa última carrera. Giacomo Agostini y Ángel Nieto, una vez coronados en sus respectivas categorías, preferían eludir las últimas y comprometidas citas. Por ejemplo Finlandia, que siempre estaba situada en la recta final del campeonato, no resultaba atractiva y era una de las que, con frecuencia, se quedaba sin ver a Ago o a Nieto.
El circuito de Imatra, una pista bordeada por árboles y con un paso nivel (resulta casi inconcebible, ¿verdad?) no era del agrado de los pilotos, pero era lo que había en aquellos tiempos. Otras veces Opatija (Yugoslavia), Anderstorp (Suecia), el circuito checo de Brno, Jarama o Montjuïc pusieron fin al campeonato, y Agostini, que en su época en MV Agusta iba más que sobrado, no tenía reparos en dejar de correr en cualquiera de estas pista.
Agostini no tuvo miramientos ni con Monza, el circuito de su casa. En alguna ocasión optó por no acudir al Gran Premio de las Naciones. En 1969, después de ganar 17 carreras en 350 y 500cc y proclamarse campeón en ambas categorías con mucha antelación, se saltó Monza y Opatija. Podría haber prescindido incluso del Ulster, pero las primas de salida y los premios eran muy jugosos, y los pilotos de aquella época sabían lo caro que llegaba a resultar ganarse la vida, así que cuando había sustanciosos premios de por medio, nadie se negaba a correr. Nieto nunca fue tan sobrado como Agostini, pero en su etapa en Garelli sí se permitió el capricho de renunciar a alguna carrera una vez que tuvo el título asegurado.
La ausencia de las estrellas era lamentada por los organizadores pero celebrada por sus rivales, especialmente en 500 durante la época de Agostini. Su dominio sobre la MV Agusta fue tan escandaloso, que las vacaciones del italiano se convirtieron en la única oportunidad para conquistar victorias que le quedaba al resto de los pilotos. Entre 1968 y 1971 Agostini disputó 72 carreras de 350 y 500 y ganó 68, 58 de forma consecutiva (en las cuatro restantes se retiró por avería). Por eso cada ausencia se convirtió en una fiesta para el resto de los pilotos, que al fin podían optar a ganar...

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